jueves, 21 de marzo de 2013

Un sueño...

Por más que lo intento, no puedo llegar a imaginarme lo maravillosa que puede llegar a ser la sensación de escuchar un sermón de los labios de Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), el mensajero de Allah, enviado como misericordia para la humanidad. ¿Cómo sería sentir cómo tiembla tu corazón al oír sus palabras, o al oírlo recitar una aleya que le acababa de revelar el Señor de todo cuanto existe? ¿Cómo sería rezar detrás de él (la paz y las bendiciones de Allah sean con él)? ¿Cómo sería verlo día a día comportarse con la gente? ¿Cómo hubiese sido verlo luchar por la palabra de la verdad, por la palabra de ALLAH (Exaltado y Enaltecido Sea)? ¿Cómo sería escucharlo recitar y ver como llora al emocionarle una aleya en particular. Alabado sea Allah, que a pesar de que no pudimos conocer en persona a Su mensajero Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), dejó su huella en nuestros corazones...corazones que lo anhelan sin haberlo visto antes, que lo aman sin haberlo conocido personalmente...

Pero definitivamente, no hace falta conocerlo en vida para amarlo, lo raro sería que después de conocer su biografía uno no lo amase... Pobre corazón aquel que se priva de amar al amado por Allah (
la paz y las bendiciones de Allah sean con él)...

¡Que lindo sería conocerlo en el Más Allá, que dulce sería beber agua de sus manos en su estanque (Al Haudt)...si privarme de alimentos me asegurase beber de ese agua...¡Con gusto pasaría hambre en este mundo...!

¡Pidamos a Allah (Exaltado y Enaltecido Sea) que lo bendiga con el más alto de los rangos del Paraíso, y supliquémosle que nos conceda su intercesión, y que por Su infinita Misericordia, a ÉL, a Allah (Exaltado y Enaltecido Sea), que es el Más Misericordioso...nos conceda conocerlo en el Más Allá...

“Ciertamente Allah y Sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pidan bendiciones y paz por él”. [Corán 33:56]


إِنَّ اللَّـهَ وَمَلَائِكَتَهُ يُصَلُّونَ عَلَى النَّبِيِّ ۚ يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا صَلُّوا عَلَيْهِ وَسَلِّمُوا تَسْلِيمًا

(‘Innallaaha wa Malaaa – ‘I katahuu yusalluuna ‘alan – Nabiyy: Yaaa – ‘ayyuhallaziina ‘aamanuu salluu ‘alayhi wa sallimuu tas liimaa.)

jueves, 21 de febrero de 2013

Un paso más hacia Allah...

Era impensable para mí hasta hace un par de años (alhamdouliLLah), la idea de poder atravesar la puerta de la casa sin antes pasar por "chapa y pintura"...corrector, quita ojeras, pre-base, base, iluminador, polvos compactos, khool, eye-liner, máscara de pestañas, brillo de labios, etc. No me suponía ningún problema sacrificar casi dos horas de sueño para madrugar y comenzar a disfrazarme, exacto, disfrazarme; pues debajo de tanto maquillaje y tanto polvo, detrás de una chica siempre con un look impecable, se escondía una chica triste, una chica que a menudo acababa dormida después de largas horas llorando, por razones que solo mi almohada conocía.

El quita ojeras y el corrector se convirtieron en mis aliados para camuflar la hinchazón de unos ojos tristes, el khool difuminaba la tristeza de mi mirada, pero ¿con qué iba a tapar los moratones que escondía mi corazón?... Por primera vez, no encontré la solución en mi neceser. 

Ese hambre de apoyo, esa necesidad de ser feliz, me llevó a toparme con el Islam.
Nací y me críe en el seno de una familia musulmana (Alhamdoulillah), pero lo único que sabía del Islam era que mi padre y mi abuela peregrinaban a Meca casi todos los años, que en el mes de Ramadan se ayunaba, y que una vez por año sacrificábamos un cordero. Algún que otro hiyab rondaba por la familia, pero para mi eran mujeres atrasadas (AstaghfiruLLah).

Comencé a buscar a Allah, no estaba segura de su existencia. A veces faltaba a clase para ir a pensar horas y horas a la orilla del mar, escuchar el Qur'an o alguna du'aa (de Sudais o Alafasy en Ramadan), mientras contemplaba la creación de Allah, era algo INCREÍBLE todo lo que veía ante mis ojos, no me explicaba como dejé pasar por alto tantas señales durante tanto tiempo. A través del maravilloso e incesante compás que llevan las olas, el vuelo de los pájaros, el color del cielo, el atardecer, el amanecer...fue que encontré a ALlah. Fue mediante los signos de Su creación, que lo reconocí como ÚNICO CREADOR, mediante Su maravillosa creación, percibí la GRANDEZA DE MI CREADOR, ALLAH (Azza ua Jal).

Comencé a rezar, comencé a tener temor de Allah, mis hábitos cambiaban poco a poco, y mis ganas de impresionar al mundo acabaron siendo nulas. Necesitaba agradar a Allah, a pesar de que esto disgustase a más de un@.
Comencé a compartir el vestuario de mi padre, vistiendo sus jerseys y sus sudaderas de chandal, ya que hacían perder las curvas de mi cuerpo.

Jamás pensé que acabaría vistiendo el hiyab antes de los 35-40, ni que a los 18 vestiría Jilbab, muchísimo menos que algún día mi corazón escondería un deseo, llevar niqab.

Tomé la decisión de vestir EL HIYAB, alhamduliLlah. Me sentí realmente feliz. Pero no era el hiyab que yo buscaba, así fue que un mes después di otro paso, hacia EL KHEEMAR (a mi familia no les parecía bien), mucho menos iban a estar de acuerdo con mi siguiente paso, EL JILBAB; a pesar de llamarme al principio "cortina", "matriuska", e insinuar que pertenezco a una secta, acabaron aceptándolo y respetando mi decisión.

Pero...ahora llevo casi un año con una espinita en el corazón, este ya más que un paso es un sueño, lo veo muy lejos, lo veo inalcanzable...EL NIQAB.
Jamás pensé que vería libertad en EL NIQAB, pero sí, la veo. Siento un sentimiento que no soy capaz de explicar cuando veo a una hermana muntaqibah (que Allah las recompense).

Las pruebas de ambas opiniones sobre el Niqab (que sea WAJIIB, obligatorio; o MUSTAHHAB, altamente recomendable) llevan desde Ramadan rondándome la cabeza. Así como miedo a la reacción de mi padre, miedo a la sociedad, miedo al "qué dirán", miedo al trato de la gente. Realmente lo que más me frena son mis padres.

Le pido a Allah (Exaltado y Enaltecido Sea) que me facilite vestir el niqab, si a ÉL lo complace.
Le pido que me otorgue Su amor, el amor de aquellos que Lo aman y el amor a toda acción que Lo complazca a Él...

domingo, 3 de febrero de 2013

La relación entre `Aqîdah y Sharî`ah

La fe tiene dos condiciones esenciales:
  • La creencia profundamente arraigada en el corazón,
  • hechos que la manifiesten. 
Si alguno de estos dos componentes esenciales no se encontrara presente, demostrará la nulidad o desequilibrio de la fe (îmân).

La fe es como un árbol bondadoso, fuerte, firmemente arraigado en la tierra, con fuertes ramas que se elevan al cielo, cargado de abundantes frutos. La fe (îmân) es el árbol, sus raíces son la creencia (`aqîdah) profundamente arraigada en el corazón, y su tronco, ramas y frutos son las obras y acciones.

Indudablemente, si las raíces son arrancadas el árbol morirá. De igual manera la fe (îmân) dejará de existir si la creencia (`aqîdah) es extirpada. Si el tronco y las ramas son cortados, el árbol se debilitará, y hasta puede morir, porque la presencia de ramas y hojas es esencial para la existencia del árbol. De igual manera, si las obras son abandonadas totalmente o en parte, la fe(îmân) disminuirá o desaparecerá.


A aquel que dice "Yo no rezo, pero soy buena persona", "Yo no obro de acuerdo a los preceptos del Qur'ân y la Sunnah; pero tengo fe en mi corazón"; le digo "QUERIDO/A HERMANO/A, la fe en el corazón, son como raíces bajo el suelo, no tienen beneficio... La fe son raíces, tronco, ramas, frutos, y si no riegas este suelo con buenas acciones jamás darán beneficio esas raíces."

viernes, 1 de febrero de 2013

Dicen que el amor es ciego...


Dicen que el amor es ciego...
Sin embargo el amor de Allah curó la ceguera de mi corazón, iluminó todo cuanto me rodeaba y me dio a conocer la verdadera felicidad a través de mi obediencia a Él.

martes, 22 de enero de 2013

¡SILEEEEEEEEEENCIO!

¡SILENCIO, SILENCIO, SILENCIO, SILENCIO, SILEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEENCIO!


A veces esa es la palabra que necesitas gritar al mundo entero, porque es lo que necesitas, ¡SILENCIO!, te lo pide la mente, el corazón, el pulso se te acelera, no sabes donde ir, no sabes a quien acudir... Necesitas llorar, pero no tienes lágrimas, necesitas gritar, pero el nudo que tienes en la garganta te lo impide, quieres echar a correr ¿pero de quién te escapas? Tu conciencia está contigo, tu mente no puedes dejarla atrás...

¡STOP! Respira hondo, haz la ablución, y postrate ante Allah; alábalo como si fuese tu última oportunidad para hacerlo, haz memoria y recuerda todos y cada uno de tus pecados, llora por haberlos cometido y pide a Allah que te perdone por ello. ¡Enfoca tu vida hacia Allah!. Aléjate de todo aquello que te aleja de ÉL, y acércate hacia todo aquello que te acerque a ÉL. Busca refugio en ÉL de todo aquello que provoque Su ira, y pídele todo aquello que Lo complazca.

miércoles, 16 de enero de 2013

Pobre corazón...

Pobre corazón aquel que fue privado de amar al amado por Allah (SalaLLahu `aleihi ua salam)...

¡Pidamos a Allah (Exaltado y Enaltecido Sea) que lo bendiga con el más alto de los rangos del Paraíso, y supliquémosle que nos conceda su intercesión, y que por Su infinita Misericordia, a ÉL, a Allah (Exaltado y Enaltecido Sea), que es el Más Misericordioso...nos conceda conocerlo en el Más Allá...♥

“Ciertamente Allah y Sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pidan bendiciones y paz por él”. [Corán 33:56]

إِنَّ اللَّـهَ وَمَلَائِكَتَهُ يُصَلُّونَ عَلَى النَّبِيِّ ۚ يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا صَلُّوا عَلَيْهِ وَسَلِّمُوا تَسْلِيمًا

(‘Innallaaha wa Malaaa – ‘I katahuu yusalluuna ‘alan – Nabiyy: Yaaa – ‘ayyuhallaziina ‘aamanuu salluu ‘alayhi wa sallimuu tas liimaa.)

martes, 15 de enero de 2013

Recuerda a Allah...

Por el pasado... AstaghfiruLLah (Pido perdón a Allah).

Por el presente... AlhamdouliLLah (Alabado sea Allah).


Por el futuro... In Shaa 'Allah (Si Allah así lo desea).